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Testimonios

Cuando descubrí la sordera de mis princesas fue como si el suelo se abría y el cielo se derrumbaba. Lloré por días y noches seguidas pero con la misericordia del señor, sacudí el polvo y descubrí en mí un alto nivel de amor, algo que hasta entonces yo no creía existir. Después del IC empecé a entender que serán años y años de lucha, sin tiempo de encostar y llorar. Hoy, ya con 2 años de IC, veo que el milagro ocurre día tras día. La lucha es grande, la caminata es difícil pero no desistié.

- Daiane Lucena, madre de Alana y Alanis, usuarias Naída CI unilateral